13 Octubre 2020

La Ética de la sustentabilidad

Por María José Garay - Alumna de Arquitectura, U. Finis Terrae

La Ética de la sustentabilidad

La ética como una disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con el comportamiento humano, se relaciona directamente con cualquier tema que involucre al ser humano, desde este como un individuo, grupos, poblados grandes y pequeños. Al estudiar el actuar de los hombres en sociedad, la ética también abarca el comportamiento y relación de los hombres con el medio ambiente. Así, la ética debe estudiar y analizar la conducta actual del ser humano con la naturaleza, el impacto que sus acciones generan en el medio, y las causas que producen tal comportamiento.

Para poder comprender la raíz de la crisis ambiental o causa última de ella, la ética debe unirse a la sustentabilidad que es definida como algo que “se puede sostener a lo largo del tiempo sin agotar sus recursos y, sin perjudicar al medio ambiente” (1). La fusión de ambos términos da origen a la ética de la sustentabilidad. Ella postula procura llegar a comprender la raíz de la crisis ambiental, estableciendo a “los cimientos filosóficos, culturales, políticos y sociales de esta civilización hegemónica, homogeneizante, jerárquica, despilfarradora, sojuzgadora y excluyente” (2) como la causa final de la crisis ambiental.

La ética de la sustentabilidad propone como herramientas la capacidad de la creatividad e imaginación del ser humano para superar a la sociedad consumista y construir una sociedad más austera, convivencial y sustentable (2).

De esta manera, con los postulados de la ética de la sustentabilidad, el ser humano podría superar su egoísmo y materialismo primario, el que hace mantener una relación de supeditación a los seres de la naturaleza, como lo podemos ver con la especies que están en peligro de extinción o, especies que en su momento fueron muy demandadas con fines consumistas (caza, productos, ropa). “Además de todos los factores provocados por los seres humanos, como la utilización de plaguicidas, fuego, intensificación agrícola, la introducción de especies foráneas, la reforestación o alteraciones de su hábitat”. (3)

Tal vez, gracias al desarrollo de la ética de la sustentabilidad en nuestro país, se ha podido observar mediante las redes sociales que, hay ríos que han vuelto a tener curso de agua, como lo es el caso del Río Aconcagua (4).

Lo importante, es el tema de fondo: la ética de la sustentabilidad se encuentra en permanente lucha con la mentalidad de la sociedad consumista desaforada que rige hoy en día. Resulta interesante estudiar los escritos del filósofo Byung-Chul Han sobre el tema. Chul Han propone que la promesa del consumo se ha unido a la promesa de la libertad y de la felicidad. Pensamos que la libertad se detenta en el poder de adquisición económica y financiera, en otras palabras, mientras más consumimos nos sentimos más libres y por ende más felices. La trampa es que el consumismo no nos hace más libres, al contrario, nos hace esclavos de nuestras pasiones y deseos, que unidos a la inmediatez acostumbrada, deben ser satisfechos de manera instantánea, y cuando ello no ocurre se desata una angustia infantil (5).

Ahora, este consumismo desenfrenado, sin límites, obsesivo, es el que ha impactado radicalmente nuestra relación con el medio, transformándose en una relación extractivista y de supeditación. El mismo Papa Francisco I, en su Éncíclica Laudato Si, expone las consecuencias de esta relación consumista que tenemos con el medio ambiente: “Pero mirando el mundo advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras al mismo tiempo el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin límite” (6).

El libro de Joaquín Sempere, Mejor con menos: Necesidades, explosión consumista y crisis ecológica, incluye en el análisis la influencia de las necesidades del conocimiento técnico, el cual ha hecho posible que obtengamos mucho de los productos y servicios con un bajo costo energético y alta satisfacción. Esto también ha permitido que las necesidades vayan complejizándose y sofisticándose, haciendo que ciertas cosas que antes no eran vistas como necesarias y fundamentales, hoy sí lo son (7). Entonces aquí vemos el boom de un materialismo grosero: televisiones, celulares, autos, ropa, perfumes etc. todo debe poseerse en numerosa cantidad y variedad.

Sempere también analiza la relación del hombre con el medio ambiente, señalando que es una interacción marcada por la obtención de recursos del medio y devuelta de desechos, produciendo la conocida “huella ecológica” (7).

Si bien, esta huella se produce en todas nuestras actividades (incluso cuando respiramos) la manera de poder disminuirla es a través de un regreso a la austeridad, a evitar el consumismo desatado, acción que debe ser guiada y tutelada por la ética de la sustentabilidad.

Resulta interesante observar que han surgido activistas que recogen estos pensamientos, y llaman a la sociedad a no consumir excesivamente o gastar de más. De hecho, han logrado instaurar el Buy Nothing Day, que se celebra cada 24 de noviembre (8). Si bien la consigna de este día no se relaciona directamente con el medio ambiente, sino que es “la lucha contra el capitalismo desenfrenado”, de todos modos coopera indirectamente con la causa medioambiental.

De todo lo anterior, se podría decir que este comportamiento humano, dado las consecuencias que repercuten en nuestro entorno, es un mal desde un agente hacia otro, con un fin perjudicial de parte del ser humano, que además perjudica a otros seres humanos. Con esto se podría decir que rompe con el fin de la ética de construir un porvenir armónico para y con la diversidad.

En resumidas palabras, la sustentabilidad sí se da en la biodiversidad, de diferentes formas, donde animales, son protagonistas al ocupar ciertos recursos, de manera natural, de cómo lo han hecho desde el primer día que han vivido en la Tierra. Esto se puede afirmar, porque ellos no perjudican el medio ambiente de una manera mal intencionado.

El ser humano, si utiliza los recursos naturales más que como medida de supervivencia, es donde este traspasa la barrera para convertirse en un mal agente para el medio ambiente, ya que finalmente lo hace sin sustentabilidad, porque explota los recursos, lo que es inevitables hoy en día con la cantidad de personas viviendo en el planeta.

Referencias

  1. https://www.significados.com/sustentabilidad/ visitado el 06-11-2019
  2. Galano, Carlos, Et.Al, “Manifiesto por la vida. Por una ética para la sustentabilidad” Ambiente Social, N°10 Campinas, Jan-Jun 2002.
  3. Redacción Efeverde, Biodiversidad, 2014
  4. https://cambio21.cl/tendencias/ver-video-milagro-milagro-sin-llover-volvi-el-agua-al-ro-aconcagua-lugareos-dicen-que-es-por-las-protestas-en-santiago-y-en-chile-qu-sirva-de-algo-5dabccaeaa2d741b4e740124 visitado el 06-11-2019
  5. https://www.vix.com/es/actualidad/187606/byung-chul-han-el-consumismo-nos-hace-libres visitado el 06-11-2019
  6. Papa Francisco, Laudato Sí, Roma, 2015.
  7. Sempere, Joaquín, Mejor con menos: Necesidades, explosión consumista y crisis ecológica, Ed. Crítica, Barcelona, 2009.
  8. https://www.cinconoticias.com/dia-de-no-comprar-nada-una-protesta-contra-el-consumismo/ visitado el 06-11-2019

Imagen:
https://www.cinconoticias.com/dia-de-no-comprar-nada-una-protesta-contra-el-consumismo/ 

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