29 Octubre 2019

Redes Sociales y Salud Mental

Por Natalia Cuadra - Estudiante de Medicina UFT

Redes Sociales y Salud Mental

La aparición de las nuevas tecnologías ha generado un gran impacto en la sociedad actual, interfiriendo incluso en la manera de establecer relaciones interpersonales (1). Hoy en día, un gran número de personas utiliza redes sociales, se estima que 1 de cada 4 las emplea, cifra que se duplica o triplica en sociedades desarrolladas (2). Durante solo 10 años, los porcentajes de uso diario de internet han pasado de un 35% a un 82%, llegando incluso al 91% en los sectores de edad entre 16 y 24 años (2).

Es precisamente durante estas edades que el individuo transita por una etapa de desarrollo y evolución, siendo un periodo de grandes cambios (1). Durante la adolescencia (12 a 19 años) ocurre la maduración sexual, empieza el pensamiento de operaciones formales y a nivel psicosocial se inicia la formación de su propia identidad (3). De esta manera, se busca un sentido de pertenencia y compañía con los pares simultáneamente a la independencia de los padres. De esta manera ocurre que las redes sociales son una gran influencia en esta búsqueda del yo, encontrando dentro de internet una gran cantidad de información que muchas veces los adolescentes no son capaces de filtrar ni organizar.

Así, las relaciones con sus pares, los modelos a seguir, la visión que tienen del mundo y de ellos mismos se ve influenciada en gran medida por las redes sociales. El contenido de estas define para muchos jóvenes hoy en día su identidad, el estilo de vida que quieren tener y el tipo de relaciones sociales que desean entablar (1).

De esta manera, el contenido de internet y las redes sociales afectan la salud mental de los usuarios, especialmente a aquellos grupos más vulnerables, como lo son principalmente los adolescentes que están en proceso de búsqueda de su propia identidad.

La Royal Society for Public Health estableció que hay varias áreas de la salud mental que se ven afectadas por las redes sociales, generando trastornos depresivos, de ansiedad, del sueño, de la imagen corporal y cyberbullying, entre otros (2).

Se estima que uno de cada seis jóvenes va a experimentar algún tipo de trastorno de ansiedad a lo largo de su vida, así como la depresión juvenil ha aumentado en un 70% en los últimos 25 años (4).

El estudio realizado por la Directora Ejecutiva del Royal Society for Public Health Shirley Cramer y la Psicóloga y Neurocientífica Becky Inster, señaló que los jóvenes que pasan más de dos horas al día en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram, son más propensos a desarrollar trastornos mentales, incluyendo síntomas ansiosos y depresivos (3). Asimismo, los sujetos del estudio admiten que cuatro de las cinco redes sociales más utilizadas empeoran sus síntomas ansiosos.

Estos síntomas ansiosos son de gravedad, ya que pueden afectar severamente la vida de una persona, generando sentimientos de preocupación abrumadora y pánico, los que pueden incluso causar que la persona sea incapaz de abandonar la casa, ir a clases o a trabajar, impidiendo un desarrollo normal de la vida cotidiana.

El hecho de ver constantemente cómo otras personas están de vacaciones o están disfrutando genera un sentimiento de estarse perdiendo mientras otros disfrutan la vida. Estos sentimientos promueven actitudes de comparación y desesperación en los jóvenes (3).

Lo mismo ocurre al ver fotografías publicadas principalmente en Instagram donde los usuarios suben imágenes altamente editadas o actuadas, mostrando imágenes irreales de cuerpos y vidas perfectas. Esto genera expectativas irreales en los jóvenes que las observan, cargándolos de sentimientos de baja autoestima y obsesión por perseguir una perfección que no es real, lo que se manifiesta con síntomas de ansiedad y depresión (3).

Otro punto muy importante dentro de la salud mental corresponde al sueño. Este resulta ser clave en el desarrollo de jóvenes debido a que el cerebro humano no se encuentra totalmente desarrollado hasta los 20 – 30 años y el sueño se vuelve esencial para poder funcionar durante el día, incluso se ha demostrado que los jóvenes necesitan entre 1 a 2 horas más de sueño por noche que los adultos (3).

El uso de redes sociales se ha asociado con mala calidad del sueño, lo cual se nota principalmente en personas jóvenes. Esto se explica debido a que el uso de luces LED antes de acostarse interfiere con los procesos naturales del cerebro que generan la sensación de sueño y la liberación de melatonina, hormona encargada de la regulación de los ciclos circadianos (3).

Estos ciclos están determinados por moléculas endógenas fotosensibles del sistema nervioso central. En este ciclo, la glándula pineal actúa como la conexión entre la luz medioambiental, el sistema endocrino y el sistema nervioso central. De esta manera, el sistema neuroendocrino libera la hormona melatonina hacia la circulación, la que tiene como acción ser inductora del sueño y alcanza así sus máximas concentraciones durante la noche (5).

Esto significa que quienes observan cualquier pantalla con luz (celular, iPad, computador) antes de acostarse demoran más tiempo en quedarse dormidos, lo que genera que tengan menos horas de sueño (3).

Todo aquello desarrollado en este artículo explica y demuestra mediante estudios científicos realizados en los últimos años que el uso excesivo de redes sociales tiene el potencial de generar un gran impacto en la salud mental, y no solo eso, sino que actualmente es causa de un gran número de patologías mentales, especialmente en los adolescentes que conforman el grupo etario más vulnerable. Estas patologías no se limitan meramente a trastornos leves de ansiedad, sino que son muchas las áreas involucradas y, como se mencionó anteriormente, pueden llegar a afectar todos los ámbitos de la vida diaria además de interferir de manera importante en el desarrollo de la personalidad del individuo.

Está demás decir que los jóvenes son adultos en formación y son el futuro de la sociedad, por lo cual resulta crucial cuidar su salud mental y poder así tener en un futuro adultos con metas claras, conciencia sobre sus acciones y empatía. Para poder lograr esto, primero que todo es necesario informarse y saber de la existencia de estos problemas para hacerles frente. Mostrarles la realidad a los jóvenes y brindarles apoyo es la base para mejorar este problema y construir un mejor futuro para todos.

 

Referencias

(1) Pacheco B, Lozano J, González M. Redes sociales factor de riesgo para el adolescente. Ride. 2007; 8(16):1-10.

(2) Oliveros S. El impacto de las redes sociales en nuestra salud y bienestar mental. Grupo Doctor Oliveros S.L. [Internet]. [Consultado 7 Ene 2019]. Disponible en https://www.grupodoctoroliveros.com/el-impacto-de-las-redes-sociales-en-nuestra-salud-y-bienestar-mental

(3) Rice F. Desarrollo humano: Estudio del Ciclo Vital. [Internet]. México: Prentice-Hall Hispanoamerica, S. A. 1997. [Consultado 7 Ene 2019]. Disponible en https://books.google.cl/books?hl=es&lr=&id=ZnHbCKUCtSUC&oi=fnd&pg=PA1&dq=desarrollo+humano+ciclo+vital&ots=yAQwfcDY4Q&sig=JlXIlCP8TiptmoXkBb1rbxTIP40#v=onepage&q=desarrollo%20humano%20ciclo%20vital&f=false

(4) Cramer S, Inkster B. #StatusOfMind: Social Media on Young People’s Mental Health and Wellbeing. RSPH. 2017;8-10.

(5) Revista Panamericana de Salud Pública. La melatonina como hormona reguladora del sueño. Rev Panam Salud Publica. 1997; 1(3): 241-245

Imagen: https://www.trendymami.com/social-media-bad-habits/

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